Tacuruses de:
Serafín J. García
(Segunda parte)
WEBMASTER: Justo S. Alarcón

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ÍNDICE
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HEMBRA VICHANDO
SECRETO CUERPIADA
VENGANSA CAVILANDO
ESPERENCIA CHAPETONADA
SOSPRESAS



HEMBRA

Pa dentrarme'en el alma juiste artera y mañosa.
M'engrampastes a juersa de tarimba y carpeta.
Con dispacio y baquía, como quien cincha'l monte,
preparaste la trampa pa embretar mi soncera.

A ocasiones mansita como yegua'e piquete
y a ocasiones lo mesmo que un venao de matrera;
di a ratitos tristona, redetida en suspiros,
y otras güeltas beyaca, negadora y perversa;

rebenquiando ese cuerpo cimbrador com'un'unco
-and'hicieron tuitas mis miradas querencia-,
y enyenando'e promesas esos ojos dañinos
que almarean más juerte que la mesma giñebra,

pecho adentro, di a poco, te me juiste ganando,
sin temor de qu'el güeso se pudiera dar güelta,
pues jugándola en vaca con mandinga, ¡dejuro!,
cualquier cancha te sirve y ande quiera echás güena.

Pa la trensa del laso que pialó mi cariño
desbarbaste los tientos con prolija destresa.
¡Baquianasa la china! ¡Ni campiando a candiles
s'encuentra otra que sirva pa empardarte siquiera!

Yo, asonsao por tus tretas, no patié la celada;
m'enredé'n tus mentiras de mujer cabortera;
y en mi rancho de adobe, munchas noches escuras,
p'alumbrarme p'adentro tu ricuerdo ju'estreya.

Te desiaba y te véia po'ande quiera que juese;
cuanti más vos me juías yo te creiba más cerca;
bien a láito'e mi catre, cuando el sueño lerdiaba,
'taban siempre tus ojos aguaitando mi pena...

Y a la larg'aflojastes. Y te truje a mi rancho
carculando que traiba lo mejor de la tierra.
Y tu boca jué chica pa potrero'e los besos
que salían en tropiyas de mi boca sedienta.

Pero vos pastoriabas la ocasión pa burlarte,
pa encajarme las patas como mula mañera.
¡Pucha, ustedes las hembras son pal hombre más piores
que manada de chanchos cuando dentra'la güerta!

Ya cumpliste tu gusto. ¡Podés dirte, canejo!
¡Por respeto al cuchiyo no te tuso a lo yegua!
¡Rejuntá tus percales y marcháte'n seguida
d'este rancho, que al ñudo quiso ser tu querencia!

¿Qu'esperás? ¿Cres de juro que no aguanto la marca?
¡Si mujer de tu laya po'ande quiera s'encuentra!
¡Podés dirte tranquila; tengo juersa'entuavía
y me sobran rodajas pa domar una'usencia!

¿Y aura? ¡Güe! ¿Tas yorando? ¡No faltaba más qu'eso!
¿Arricién te das cuenta que no sirve ser puerca?
Te metés'hacer barro pa dispués remorderte
y amolar con tus yantos. ¡No negás que sos hembra!

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VICHANDO

Cerca'e mi rancho'e palo a pique crusa
la culebra pardusca de un camino
que trepa gambetiando a la cuchiya
y se pierde dispués de un bajío.

De a ratos, dibrusao en la tranquera,
yo me pongo a vichar a los que pasan;
a los que cren'tuavía en las promesas
y se dejan cinchar por las distancias.

Sé cuála es l'ansia que a cadáuno d'eyos
le sirve de rodaja;
conosco la ilusión que los curtea
y lo fayuto'e tuitas esas cuartas.

Y sé que al repechar uno'e los tantos
cuest'arribas que tiene la esistencia,
se han de sentir cansaos de andar sonciando
y, arrepentidos, han de dar la güelta.

Yo no compriendo por qué pucha el hombre
carcula siempre hayar la dicha lejos,
siendo que, si es qu'esiste, la yevamos
en lo projundo de nosotros mesmos.

Lo pior es que ricién nos damos cuenta
al dir yegando a viejos.
Cuando la vida nos ha güelto tristes
aprendemos ricién a ver p'adentro...

Yo tamién, cuando moso, rodé muncho;
me aburrí de oriyar los horisontes;
y juí dejando, en pagos siempre iguales,
las osamentas de mis ilusiones.

A juersa de porrasos juí aprendiendo
a querer el silencio y la tristesa,
y a encontrar las dulsuras escondidas
entre l'amarga cáscara'e las penas...

Aura tuitos mis días son de un pelo:
nada me tráin y no me yevan nada;
y voy escureciendo dispacito
sin sentir el tirón de las distancias.

Por eso, cuando vicho pal camino,
me da lástima ver esos cristianos
que pasan con tropiyas d'esperansas
y han de volver arriando desengaños.

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SECRETO

¿Ti acordás, chirusa? Jué ya entre dos luces.
Vos'tabas parada contra la tranquera,
con los ojos fijos, clavaos en el cielo,
como pastoriando la primer estreya.

Echao a tus pieses cuchilaba el gato;
sobre la ramada cantaba un silguero;
mientras los gurises, tiraos entre'l pasto,
se daban, riyendo, güeltas de carnero.

Yo me juí arrimando con mira'e decirte
que dende hacía tiempo te andaba queriendo;
que me tenían loco tus trensas retintas,
el luto'e tus ojos, l'aroma'e tu cuerpo.

Pero al verme cerca s'his'humo el coraje;
de puro fayuta s'envaró mi lengua;
y dispués de muncho componerme'l pecho
te dije, temblando, ni sé qué simplesa.

Vos me retrucaste dispués di un ratito,
cuasi sin mirarme, con algo'e disprecio,
y tus dientes blancos como leche d'higo
mordieron con juria la punta'el pañuelo.

Quedamos cayáitos los dos, suspirando,
y asina'stuvimos, sin alsar la vista,
hasta que la noche se apió sobre'l campo
y apagó las últimas brasas del día...

Con pena y con rabia te dije adiosito,
y cuando, ya'l dirme, volví la cabesa,
vide que tus ojos'taban lagrimiando
y que los bajabas como con vergüensa.

Quise entrepararme pero jué imposible
pues me rempujaba yo no sé qué juersa;
y seguí tranquiando derecho al palenque,
y al tranquiar, yoraron por mí las espuelas...

Dispués, pa otros rumbos me cinchó el destino.
A campiar olvido juí de pago en pago,
armándole al ñudo la cimbra'e mis tristes
a la pena perra que m'iba matando...

Y aura que tus ojos son dos luces malas
que asombran mis negras noches de dolor,
ricordando aqueyo pienso: ¿por qué pucha,
desiando lo mesmo, cayamos los dos?

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CUERPIADA

Sos cumba, chirusa: Tata Dios, p'hacerte
tuvo la cachasa de parar rodeo
al lote de cosas más lindas del mundo
y a la tropa'e luces qu'empilchan el cielo.

Campió entre sus noches la más renegrida,
pulió su negrura con briyo'e luceros,
y en finas hebritas la jué deshilando
pa formar con eyas la mata'e tu pelo.

Mesturó tu carne con raspa de luna,
robó a los mimbrales gracia pa tu cuerpo,
y en ves de dos ojos prendió en tu carita
dos soles gurises emponchaos de negro.

Redochó su cencia p'hacer tus caderas;
con maña y esmero redondió tus senos;
y, tal ves po'el gusto de chasquiar avispas,
difrasó'e malvones tus labios de juego...

Sos cumba, no hay duda. ¿Pero'e qué te vale
si tenés el alma lo mesmo que un yelo,
si nunca una sola miajita'e ternura
te puso su chispa de vida en el pecho?

¡No sé pa qué puncha te sirve ser linda
si no hay en tu duro corasón un güeco
ande'l sentimiento se cuaje'n dulsuras
y se abra fragante la flor de un afeto!

Campiá otro más sonso. Yo no m'encalacro.
El briyo'e tus ojos no ahuyenta mi sueño.
¿O cres por si acaso que soy burleta
pa dir a quemarme las alas en eyos?

¡Erraste'l mingaso! ¡A mí, pa boliarme,
precisa que me hagan un tiro más cierto!
¡Yo quiero una china que sienta y comprienda
la vos del boyero que yevo en el pecho!

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VENGANSA

No tantiés el cuchiyo. Yo no vengo a peliarte.
'Tan muy flojas mis tabas pa esos bailes, caracho.
Una tunda'e palabras viá encajarte'n el alma,
d'esas tundas que duelen muncho más que los tajos.

¿Carculaste dejuro qu'este viejo tembleque,
cegatón y cacunda, despulpao por los años,
basuriao po'el corcovo de l'achura yorona
no tendría ni juersas pa salir de su rancho?

¿O te créiste que pudo la garuga del tiempo
sancocharme'n el pecho lo que tengo'e cristiano,
y qu'el único afeto qu'enyenaba mi vida
ya pa mí no valía lo que un pucho'e cigarro?

¡Enquivoco machaso! La osamenta caduca,
pero l'alma más duele cuanti más la sobamos;
y el dolor de los viejos, mesmo qu'el coroniya,
es más duro y más juerte cuando tiene más años.

No temblés d'ese modo ni me mirés asina.
Escucháme sin ñervos. ¿No decís que sos macho?
El temblor y los sustos pa las hembras se han hecho.
¿Cuándo has visto al pampero julepiar un lapacho?

Escucháme sin ñervos. No agachés la cabesa.
¡Si no vengo a pedirte que golvás a mi rancho!
¡Si la pobre de m'hija ya de vos no precisa!
¡Hace un mes que la pena la yevó al camposanto!

Dende aqueya mañana que me dijo tuito
y entuavía, po'el perverso, resó al cielo un rosario,
se jué diendo lo mesmo que una vela de sebo,
y en la tierra, pa siempre, aura'stá descansando.

Y era juerte y sanita. ¡Si parece mentira!
Y era güena y alegre. Se alumbraba mi rancho
con la lus que manaba de sus ojos grandotes,
que más bien parecían estreyones machasos.

Y era linda su boca, siempre yenita'e risa,
y su mano era cumba pa cebarme'l amargo.
Me parece sentirla prosiar con sus calandrias,
y regar sus malvones, y jugar con el gato.

Dende que la he perdido m'he quedao tan solito...
Siento ya com'un frío que me yela el tutano.
Agatas tengo juersas pa dir al cementerio
a resar por su almita, pa que no ande penando.

¡Y juiste vos, mal gaucho, que mataste a m'hija!
¡Lo mesmito qu'el toldo te colaste a mi rancho,
y dispués d'engañarla, sin rispeto a mis canas,
juiste a contar tu hasaña por los ranchos del pago!

Yo aura vengo a decirte que pensés lo que has hecho.
Cuando el campo'e la vida se t'enyene de años,
Dios ha'e darte una hija como a mí, linda y güena,
que redame a puñaos l'alegría en tu rancho.

¡Y ha'e yegar otro toldo desmadrao y sin alma
a robart'ese afeto y a dejarte penando!
¡Y has de saber entonce'cómo es el sufrimiento
que me aruña en el pecho mientras t'estoy hablando!

No tantiés el cuchiyo. Yo no vengo a peliarte.
¡Si no tengo ni juersas pa pegar un mangaso!
Sólo vengo a decirte, pa que un día te acuerdes,
¡que hace un mes que la pena la yevó al camposanto!

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CAVILANDO

¡Qué porquera es la vida! ¡Puro dirse'n amagos!
Nos pasamos los años enfrenando esperansas,
que soltamos despiadas, a lo largo'el camino,
sin poder apariarnos a la dicha desiada.

Cuando semos gurises, de ganosos por criarnos
pa ser libres y dirnos po'ande quieran las ganas,
nos parece qu'el tiempo march'a tranco'e tortuga
y que nunca yegamos a la edá'mbicionada.

Pero dispués de mosos ya risulta distinto.
Los quereres comiensan'abrir brocas en'l'alma.
y un'angurria tan grande de vivirlos nos dentra
que cuasi no d'abasto la ración d'esperansas.

Y de aflitos que andamos por agenciar la dicha
ni sentimos los días, que de galope se alsan,
yevándose'n su juida promesas ya dijuntas
que se nos despintaron al dirnos a orejiarlas...

Hasta que un redepente nos encontramos viejos
y hayamos que jué un soplo la mocedá pasada;
que los deseos duraron lo que una brasa'e ceibo;
que jueron nuestros sueños como la espuma en'l'agua.

Y entonce'comprendemos qu'hemos andao al ñudo,
aplastando el matungo, mochando las rodajas,
sin conseguir más nada que una cansera bruta
y una runfla'e ricuerdos p'amargarnos el alma.

Y queremos dar güelta, ser gurises de nuevo;
pero ya no podemos pegar la reculada;
hay que seguir pa'elante, metiéndole sidera,
aunque las juersas mermen y ya la fe'sté gasta...

¡Qué porquera es la vida! ¡Puro dirse'n amagos!
Nos pasamos los años enfrenando esperansas
pa campiar una dicha que, dejuro por hembra,
¡más matrera se pone cuanti más es desiada!

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ESPERENCIA

Te almirás porque li hago poco caso al destino
y no mi ando lomiando por ninguna disgracia;
porque a cada rodada me levanto riyendo
y en lugar de quejarme suelto alguna chuscada.

Carculás que de bruto doy el pecho a la vida;
que nací con más ñudos que una caña tacuara,
y si a cara'e fandango me abarbaro a las penas
es por falta de yeito pa poder gambetiarlas.

Y decís que soy mesmo que los gatos monteros
porque amuestro los uñas si la güelta se cuadra;
y que soy venenoso como mata'e mío-mío;
y que tengo más filo que cuchiyo'e carniada.

Pero andás erradaso carculando esas cosas.
Sos'tuavía muy borrego pa querer hacer basa
en un truco ande dentran jugadores cancheros,
qu'empacusan el maso si la liga les faya.

No sabés qu'es la suerte cabortera chirusa
que cuanti más l'halagan más fácil güelve'l anca,
y qu'es de maturrangos dir a meterle'l freno
sabiendo qu'es al ñudo quererl'hacer cabaya.

No sabés qu'en la vida debe andarse al tranquito
porque ansí no se cansa ni el matungo más maula,
y qu'el hombre, aunque monte'n un tordiyo sabino,
debe dir bien dispierto pa no errar las picadas.

Inorás que no sirve tener'l'alma muy floja;
que ser güeno risulta la más pior chambonada,
porqu'el güeno es lo mesmo que un churrasco sabroso
al que tuitos se apuran por sacarle tajada.

La lechiguana sonsa'nida en cualquier carqueja
y hasta el lagarto maula se anim'a coletiarla;
al mangangá picaso ninguno lo incomoda
porque saben que tiene la lanceta muy brava.

Cavilá lo que ti hablo, gurí, que no es soncera;
pensá, pa tu gobierno, está verdá machasa:
al quebracho, por duro, lo respeta el leñero,
y al palo'e leche, en cambio, ¡le dentra cualquier hacha!

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CHAPETONADA

¡Pucha gurí cristo! Porque una chirusa
te ha ladiao el anca,
ya cres que la vida no vale un comino
sin esa julana.

Y pasás en claro las noches enteras,
pita que pita, pensando bobadas;
y tuito el día vivís desinquieto,
dando güeltas, mesmo que perro con sarna.

Y al ñudo las brujas te dan venceduras,
yuyos y porqueras pa poder ligarla;
y al ñudo el pulpero t'enyena la copa
porque ya ni gusto li hayás a la caña...

¡No siás maturrango! ¿No ves qu'esa china
juyó porqu'es maula?
Buscá una que tenga la marcha pareja.
¡Yegua'e dos galopes no sirve pa nada!

¡Tragáte esa pena! ¡Sé macho, canejo!
¡Si entuavía pa'elante tenés muncha cancha!
¡Si el mundo es machaso y está yeno'e rumbos
pal que sólo tiene veintiaños en'l'alma!

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SOSPRESAS

Colgao de un guayabo lo hayaron al moso,
ceñido el pescueso por un maniador,
risándose al viento la negra melena
y el cuerpo lujoso de libras de sol.

¡Estrañas sospresas que tiene'l destino!
Pensar que ayer mesmo lo vide crusar
sobre un curuyero qu'en cada balance
lindero del cielo buscaba quedar.

Pensar qu'era juerte com'un coroniya;
curao a intemperies; templao a facón;
jinete qu'en pelo nomás, por floriarse,
al más abrojudo bagual se horquetó.

Y en cuanto el disprecio filoso y perverso
de una cabortera trosó su ilusión,
careció de riendas y de nasarenas
pa domar la pena que lo basurió.

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TERCERA Y CUARTA PARTE