Tacuruses de:
Serafín J. García
(Tercera y cuarta parte)
WEBMASTER: Justo S. Alarcón

gauc777.jpg (6616 bytes)


ÍNDICE
VUELTA A LA PÁGINA PRINCIPAL

CACHIMBA ESTILO
MATRERO PULPERIA
LECHUSA QUERENCIA
TOTORA MEMORIAS
FRANQUESA PIONA
CHIRIPA TAMANGO
GURISES TAPERA


TERCERA PARTE

CACHIMBA

Sos lo mesmo que yo. Vivís p'adentro,
ajen'a tuito lo que rodea.
Como nada tenés, ni esperás nada,
gastás el tiempo en rejuntar peresa.

Y no sentís curiosidá ninguna
por lo que pas'ajuera,
ni comprendés al viento ni al arroyo,
que corren siempre y siempre tienen priesa.

Vos no tenés apuro.
Sos como esos que ya han pegao la güelta,
cansaos de ver que tuitos los caminos
no son más nada qu'esperansas güecas.

Dejuro'e tanto cavilar a solas
te jué projundisando la tristesa,
y aprendiste asina qu'en la vida
dirse o quedar lo mesmo fastidea.

Por nada te afligís. Pasás el día
sin quejarte del sol, que te chucea,
y a veces se propasa y te desnuda
pa vichar hasta el fondo'e tu agua quieta.

Sólo a cielo querés. El es tu amigo.
Naides más has hayao que te comprienda.
Por eso, cuando ves qu'está contento,
te alegrás vos también y sos güena.

A ocasiones se agarran de retoso:
él t'enyena de nubes, t'ensucea,
y vos lo arremedás, pa desquitarte,
luciendo los colores qu'él amuestra.

Como si jueran novios,
otras veces las priendas se cambean:
vos, por el día, l'emprestás tu espejo,
y él, de noche, t'empresta sus estreyas.

Con eyas te pasás hasta que aclara,
entretenida en ver cómo chispean,
dispertando la envidia
de los bichos de lus que pasan cerca.

Y no ambicionás más. Eso te basta
pa dir engambelando la esistencia.
¡Que corran los arroyos y los vientos!
Vos preferís quedar pescando estreyas.

Sos lo mesmo que yo. Tamién yo vivo
sin ruido y aplomao por la peresa;
tamién me gusta cavilar a solas
y rumiar dispacito mis tristesas.

Sos lo mesmo que yo. Sin afligirnos
refalamos los dos por la esistencia.
A vos te basta un redondel de cielo
¡y a mí la intimidá de una vigüela!

upar.gif (979 bytes)

ESTILO

Suco'e quereres gauchos
maduraos en tristesa.
Siñuelo de amarguras cimarronas.
Querencia de las lágrimas matreras.

Cuando estirás, lerdiando, tus dies hilos
mojaos en la garuga de la pena,
tuito el dolor arisco de los campos
se piala en eyos y se romp'en quejas.

Sólo pueden parirte las guitarras
cuando un amor bien macho las empreña;
cuando'l'alma del hombre que las pulsa
se ha ganao güelta música en sus cuerdas.

Sos com'un corasón en carne viva,
machucao de asperesas,
que se va desangrando di a poquito
por la boca redonda'e la vigüela.

Camote de los tristes.
Aparcero'e la pena.
Laso trensao con ráices de pesares
pa estaquiar las memorias gambeteras.

No tenés ni un cencerro de alegría.
Ni una esperansa risa tu cansera.
Sólo sabés d'esos lamentos hondos,
arañaos de desdenes y de ausencias.

'Tás hecho pa boyar en el silencio
d'esas noches pesadas de sueñera,
que harnerea'e lus el braserío del cielo
o hace ruanas la luna con sus hebras.

Espina untada en pulpa'e macachines
es tu música lerda:
pincha en el corasón, y al mesmo tiempo
vuelca dulsuras en la herida abierta.

Cada ves que t'escucho
se me anochece 'l'alma con tus quejas;
pero puntiás d'estreyas esa noche
pa clariar el remanso de mis penas.

Por eso me gustás: porqu'en tus hilos
prendió el campo sus lágrimas secretas;
¡porque sos como el sumo'e sus amores
injertao en la yel de sus tristesas!

upar.gif (979 bytes)

MATRERO

Resueyo del monte cuajao en coraje.
Altivo aletaso de la libertá.
Cerno endurecido de macheses gauchas
que sólo la muerte consiguió ablandar.

Corasón caliente de los campos potros
latiendo en la entraña de la soledá.
Tutano'e los cerros filosos y ariscos.
Colmiyo'e la sierra. Facón del pajal.

Tropero de sombras, domador de rumbos,
patrón de horisontes baquiano y audás,
tu vida jué un libre volido de toldo
surciendo distancias, sin nunc'anidar.

Tuviste por cama los pastos del monte.
Por techo, el ramaje del coroniyal.
Jué arruyo'e tus sueños el canto'e los ríos
y el silbo'e los vientos entre'l flechiyal.

Dos gauchos con alas rondaron tus noches:
el tero alarife y el libre chajá.
Y en los recovecos de tus madrigueras
sus trampas d'espinas armó el ñapindá.

Y cuando crusaste, tajiando la noche,
s'hinchó el campo'e lomas pa verte pasar;
chistó la lechusa, cayaron los tigres,
y los cimarrones dejaron de auyar.

Pa vos lució el alba sus pilchas rosadas;
pa vos abrió flores punsó el sucará;
por vos munchas noches la luna, mimosa,
en l'anca'e tu flete se vino a sentar.

Y juiste la estampa más gaucha y airosa
qu'en sueños las chinas miraron pasar,
prendido a los flecos del poncho el misterio
¡y al cinto el rumbero de la libertá!

upar.gif (979 bytes)

PULPERIA

Juiste igual qu'esas hembras querendonas y güenas
que ni al pior de los machos le mesquinan su amor,
y que crusan la vida redamando ternuras,
y aliviando dolores, y sembrando ilusión.

Tu palenque jué un braso levantao en la loma,
un yamao aparcero convidando a dentrar;
y con caña y guitarra, con baraja y con taba,
te sobraron siñuelos pal gauchaje bagual.

Y t'hiciste querencia de las vidas sin rumbo;
farolito en la noche de los pechos sin fe;
manantial pa lavarle las heridas al triste
y al sediento de olvido remediarle su sé.

Reyenaste las brocas que cavara l'ausencia;
ensiyaste memorias pa volver al ayer;
y mochaste'l abrojo de las almas machorras
que no jueron capaces de parir un querer...

Los domingos, tu reja floreció de truquiadas;
espinao de rodajas, tu silencio juyó;
y entre música'e copas y latir de vigüelas,
desnudó el pago bravo su cerrao corasón.

Y en la noche curiosa que oriyaba ti fiesta
los facones pusieron una marca de lus;
rabonó las distancias un galope matrero,
y pa un muerto dio el cielo cuatro estreyas en crus...

upar.gif (979 bytes)

LECHUSA

Sos un bicho infelís. Naides te quiere.
De tuitos laos vivís escurrasada.
Y hasta los mesmos pájaros te juyen
porque tienen a menos tu compaña.

Cierto que con tus ojos amariyos
-que aujerean la noche más toldada-,
con tus patas cuartiadas y macetas
y tu pico dao güelta, sos fierasa.

Cierto qu'en lo sanguanga y desabrida
ni el Juan Grande t'iguala,
y que tu canto es un chiyido sonso
que ni a un gurí de teta li hace gracia.

Pero eso no es pecao. Hay otros pájaros
que son fieros tamién, y que no cantan,
y algunos, como el toldo,
que de haraganes ni pichones sacan.

Y solamente a vos te tienen tirria.
Hasta se ha dao en crer que tráis disgracia,
y que andás en negocios con mandinga
y le chistás, de noche, cuando pasa.

Y no falta quien diga
que a la muerte tamién solés cuartiarla,
y que hay velorio en fija
cuando gritás tres veces enrabadas.

Vos, como si supieras que te odean,
vivís lo más del día acuquinada
en la puerta'e tu cueva, o en un poste,
bombiando con recelo a los que pasan.

Sólo de noche te sentís a gusto,
porque la noche no se fija en fachas,
y a tuitos, pa que no haygan diferiencias,
en el luto'e su poncho los iguala.

¡Qué destino amolao! ¡Sin un delito
y a matreriarle al chumbo condenada!
¡Sólo porque Dios t'hiso fiera y triste
y te negó la cencia'e las calandrias!

Hay hombres como vos. Naides los quiere.
Son como oveja negra en la majada.
Y más pobres que vos, más infelices,
porque pa juirle al mal, ¡carecen de alas!

upar.gif (979 bytes)

QUERENCIA

Montoncito'e terrones y totoras
que me vida yorar la ves primera;
ranchito aludo, rescoldao de afetos,
y remediao a sol de su pobresa.

Ombú que a los mormasos del verano
los amansó con su ramaje güeno,
y a los pamperos les sirvió'e guitarra
pa cantar las tristesas del invierno.

Pañuelito verdusco'e campo crudo
floriao por el punsó'e las margaritas,
ande aromé mi aurora cimarrona
con el áspero olor de las flechiyas.

Rincón de monte ande los arrayanes
enamoraban a la primavera,
y sangraban sus frutas los chalchales,
y se alargaban del carau las quejas.

Cañadita flecuda d'espadañas
que listaba'e rosao el garcerío,
y los patos baguales encrespaban
al marguyar, alborotaos y ariscos.

Pital cerrao, de pinchos dentradores,
ande escondía el aperiá su cueva,
y ande, al bochorno de los mediodías,
arroyaban su laso las cruceras.

Islita ande acampaban las torcasas
de volido apurao y baruyento,
y ande se óia sonar, de tardecita,
el chiflido tristón de los boyeros.

¡Querencia! ¡Amor que se añudó a las ráices
hondas y amargas de mi vida huraña!
¡Puñao de cosas chúcaras que guardo
en el güequito más soliao de mi alma!

¡Querencia! ¡Lucerito de mi rumbo!
Picana que rempuja mi cansera!
¡Albardón apretao de las dulsuras
en el campo reseco'e mi esistencia!

¡Cómo te viá olvidar si sos yo mesmo!
¡Si te mamé en la leche de mi madre
y te yevo metida entre las venas,
apurando el galope de mi sangre!

upar.gif (979 bytes)

TOTORA
(Al rancho donde aprendí a creer
en el hombre y a querer el mate amargo)


Rancho que'n la cerrasón
de mis pupilas marchitas
solés prender la chispita
de tu ricuerdo dulsón:
cuando al triste corasón
me lo arrocina el destino,
y desnortiao y sin tino
pierdo rumbo y goluntá,
en mi memoria te alsás
pa señalarme'l camino.

Vos juistes el blando nido
ande mis sueños se criaron;
el palenque ande se ataron
mis afetos más queridos;
la güerta ande ví floridos
y semiyaos mis anhelos;
el mamantial color cielo
que supo calmar mi sé;
la fogata ande quemé
mis desconsuelos.

Juiste aroma y miel, Totora,
de primavera serrana;
juiste la novia paisana
qu'emprestó lus a mi aurora.
Ponchadas de lindas horas
bajo tu techo viví.
La vigüela tuvo allí
arruyos d'hembra amorosa,
y la caña jué sabrosa
pal gaucho que truj'en mí.

Y aura que falt'a mi vida
tu perfume de querencia,
y de luto por tu ausencia
yevo'l'alma dolorida;
aura que aguanto prendida
a la cacunda una crus,
y sin alsar el testús
voy marchando a tranco lerdo,
en mi noche es tu ricuerdo
com'un bichito de lus.

upar.gif (979 bytes)

MEMORIAS

En aquel entonce'pa mí era un retoso
charquiar las verijas al potro más diablo,
dejar güelta a güelta clavada una taba,
boliar un arisco, madrugar un guapo.

El fierro filoso, pronto pa un barbijo,
quebrao el chambergo, el pucho en los labios,
goliya tendida golpiándome'l lomo,
el sobeo a los tientos, el poncho en el braso,

me vido el gauchaje yegar a las yerras
al galope largo de mi porcelano,
y ayí, entre los tauras, floriarme pialando
hasta que quedaba ramaliao el laso.

Y también me vido templar la vigüela
-dispués qu'empesaba' menudiar el trago-
y dejar petisos en los contrapuntos
a los más cantores sabiases del pago.

Tropero'e quereres, suertudo y ladino,
arriaba suspiros de tuitos los ranchos;
no había una chirusa, po'arisca que juese,
que al óir mis requiebros no parase a mano.

Y más de una noche me vido la luna
junto a una tranquera rayar mi cabayo,
y morder la pulpa coloráita y dulce
de una boca linda como flor del campo.

Pa mí la crucera no tenía veneno;
pa mí no pinchaba la espina del cardo;
y andaba sin miedo por tuitas las sendas
y ninguna sanja me atajaba el paso.

Y viviendo asina, creiba que la vida
sería siempre lisa com'un campo yano,
po'el que yo pudiera crusar sin trompiesos
al golpe largo de mi porcelano...

... Dende aquel entonce', sobre mi cacunda
se'apilao la carga de una punta de años;
manadas de penas me han hosao el alma
y tengo la crisma ralita y blanquiando.

Aura soy un viejo que se duebla'l viento
y en cuantito yela ya'stá tiritando;
que tiene flojitas las dos chiquisuelas
y agatas si puede subir a cabayo...

Y si me aliveo de las quebraduras
y a pitar mi chala me siento en el patio,
me dentra'e repente com'una tristesa
y otra ves p'adentro me voy, resmungando.

Es porque me acuerdo de cuando besaba
una boca linda como flor del campo,
y andaba sin miedo por tuitas las sendas
al galope largo de mi porcelano!...


upar.gif (979 bytes)

FRANQUESA

Sosegátem china, no siás caprichosa.
Yo ya t'he alvertido que venís errada.
Mi rancho es más triste que cueva'e lechusa
¡y querés que sirva pa nido'e calandria!

¿No ves? En la quincha, ni un clavel del aire;
en el patio, yuyos, nadita'e fragancias;
ni un ombú siquiera pa juntar chingolos
que tiemplen el mate de las madrugadas.

Pa pior, con los años se ha quedao siyeta;
lo pone tembleque cualquier pamperada;
la helada y los soles lo bandean sumbando
y es puras goteras en cuanto cái agua.

Si asina es el rancho, ¡cómo será el dueño!
¡Dejao de la mano de Dios! ¡Castrao de alma!
Retiráte, china. Buscá otr'aripuca.
La mía no sirve pa casar calandrias.

Aquí en esta cueva yo vivo tranquilo.
Se me van las horas sin pensar en nada,
yerbiando y pitando tuito el santo día,
besando di a ratos la boteya'e caña...

Ya con el silencio semos tan amigos
que cuasi ni chiflo pa qu'él no se vaya,
y hast'hay ocasiones que me fastidea
el baruyo que hacen al chispiar las brasas...

Soy un yuyo murcho que no echa más flores;
camuatí sin mieles; pájaro sin alas.
La cachimba'e mi alma se ha quedao vacida
de tanto qu'en eya baldió la disgracia.

Y aura vos, chirusa, t'emperrás en tráirme
pa mi noch'escura la luna'e tu cara,
y pa mis insoños la tranca'e tus besos,
y el juego'e tus ojos pa mi alm'apagada.

¡Pucha, se carece ser porfiada, mesmo!
¿Vos no sabés, china, que la ruda amarga,
aunque la mesturen con bastante almíbar
tiene un gusto fiero que siempre da en cara?

Buscá otro cariño. Vos sos mosa y linda,
Tenés campo a bocha pa tus esperansas...
Mi rancho es más triste que cueva'e lechusa.
¡mi rancho no sirve pa nido'e calandria!

upar.gif (979 bytes)

CUARTA PARTE


PIONA

Dende muy gurisita
se te gana en la ropa y en el cuero
ese tufo emperrao de las cocinas
qu'es mestura de hoyín, de humo y de sebo,
y atrás del que anda siempre'l macherío
como perrada hambrienta atrás de un güeso.

No bien los catorce años
t'encarosan los pechos
y la naciente redondés de'l'anca
t'enyena el vestidito'e percal viejo,
ya el algariao patrón, o el mayordomo,
andan buscando ande tumbar tu cuerpo.

Y en cuanto t'hincha el vientre'l primer hijo,
ya se cren con derecho
a un lugar en tu catre y en tu carne
hasta los pobres piones galponeros,
porque vos, infelís, sos en el campo
láunica cosa que no tiene dueño.

Cuasi no hay año que no echés al mundo
un gurí rubio, amulatao o negro,
porqu'en las noches emparejadoras
se confunden los pelos,
y más si son dos vidas solitarias
las qu'entreveran sangre y sufrimiento.

Uno aquí y otro ayá, por las estancias
-pelusa'e cardo qu'esparrama el viento-,
esos hijos sin padre se te quedan,
mientras vos ves gastarse tu deseo
de ajuntarlos un día
en un rancho con sol, alegre y nuevo.

Y así vas, de hombre en hombre,
de cocina en cocina envejeciendo,
hasta qu'inútil ya, descangayada,
sin servir pal fregón ni pa los besos,
terminás cuasi siempre tu esistencia
cebando mate'n un quilombo'e pueblo!

upar.gif (979 bytes)

CHIRIPA

Venís del tiempo del coraje grande,
que se salía del pecho en las patriadas
pa salvar el destino de una tierra
que al fin no jué de los que la salvaran.

Del tiempo aquel en qu'el gauchaje pobre
no topaba alambraos que lo embretaran,
ni se véia de a pie por los caminos
p'ande aura lo rempujan las estancias.

Eras entonce'de merino negro
-a menudo floriado con sangre brava-,
y te ufanabas de lucir cuaternos
abiertos por la sarpa'e las tacuaras.

Concluídas las lioneras, vos viviste
sacando música'e las pamperadas,
manchando'e noche'l lomo'e los baguales
y tauriando entre chinas y guitarras.

A ocasiones tu dueño, presumido,
con un oriyo'e seda te adornaba
-celeste o colorao, sigún el pelo-,
pa compadriar en bailes y tabiadas.

Dispués te jué borrando la pobresa.
Tu color toldo s'hizo color rata.
De nada te valieron ya tus mentas
ni tu heroico pasao, mordido'e lansas.

Hoy sos de bolsa pingajienta y sucia
y apariás -por galpones y por chacras-
tu suerte a la de algún nieto del gaucho
que t'estreyó de sangre'n las batayas.

Y achicharraos po'el juego'e los mormasos
o tajiaos po'el vidriaje' las escarchas,
cinchan los dos en yunta, porque hay algo
que nunca se acalambra: ¡la esperanza!

upar.gif (979 bytes)

TAMANGO

Con un pedaso'e cuero,
un tiento y una lesna,
te idió en alguna chacra
la mano'e la pobresa,
pa qu'hicieras más blandos los terrones
y menos bruto el sol que arde'n las melgas.

Sos un calsao humilde y sin historia
lo mesmo qu'el paisano que te yeva.
Naciste pa tranquiar, porfiado y guapo,
siempre atrás de la reja,
que v'aliñando surcos, y más surcos
en su dir y venir, d'estreya a estreya.

Tal ves la bota'e potro,
con toditas sus mentas,
no tuvo nunca ese coraje tuyo,
cayao y aguantador com'una piedra,
qu'inoran las vigüelas y la fama
porque anda siempre hundido entre la tierra.

Tu destino es igual qu'el de tu dueño:
un destino apagao y sin leyendas,
que no va más ayá del rancho negro
and'encajó su marca la miseria,
y ande hasta los gurises
se han olvidao de réirse, a juersa'e penas.

Entendés más de cayos que de sangre,
más de silencios que de ruido'e guerras,
y mostrás cascarón de barro escuro
en lugar de estreyudas nasarenas:
por eso es que tu nombre
no cabe en las payadas noveleras.

Tamango, sos lo mesmo
qu'el sufrido paisano que te yeva:
un humilde coraje sin historia,
amansador d'heladas curuyeras,
que se gasta tranquiando entre los surcos
ande hundió su destino la pobresa.

upar.gif (979 bytes)

GURISES

Cuasi siempre los pare una sirvienta
que también nació así, como los gatos,
en un catre arrumbrao y color mugre
o en el suelo nomás, arriba'e trapos.

Dispués, en un cajón, negriando'e moscas
el chupete sin leche, sucio y agrio,
aprienden poco a poco que de nada
en la vida'e los pobres sirve'l yanto.

Y se quedan cayaos horas enteras,
mordiendo sus piesitos y oservando
a la madre, que va de un lao pal otro
con su olor a fregones y a trabajo.

Cuanto saben gatiar ya precipean
a juirse a los galpones y a los patios,
y áhi se crían, lambidos por los perros
y comiendo imundicias con los chanchos.

De jugar cuasi nunca tienen tiempo.
Muy lejo'en lejo', cuando viene a mano,
paran rodeo a una tropiya'e güesos
o arman alguna boliadora'e marlos.

Y apenitas aprienden'andar solos
y aguantarse'n el lomo de un cabayo,
ya'stán entreveraos con la pionada,
pagándose'l pirón y los andrajos.

¡Asina los he visto en las estancias
de portera a candao y de güen pasto,
and'entr'hileras de alambraos tirantes
lustran el anca los noviyos chatos!

upar.gif (979 bytes)

TAPERA

En la oriyita de un camino muerto
po'el que no crusa ya ni un alma en pena,
más solita que crus en tumba'e pobre
te consumís, tapera,
rumiando tus memorias niblinosas
mientras carcome'l tiempo tu osamenta.

Los vientos aburridos s'entretienen
en desmechar tu quincha'e paja seca,
y encuadriyaos con el abrojo grande
y el yuyo colorao -qu'es pior que lepra-,
ortigales machasos
de tu vejés ya van tomando cuenta.

Por los rombones que te ha abierto'l'agua
meten tuitas las noches su alma negra,
enseñando el camino a las babosas,
que también e la entraña se te cuelan,
y a cuanta chamuchina
anda po'el campo en busca'e madriguera.

Y al ñudo se proponen alegrarte,
armando un bail'e lus en tu cumbrera,
esos soles güenasos,
que hasta en el lomo'e los inviernos yegan
a calentarle'l cuero al pobrerío
sin poncho no fogón, que por ahí pena.

Por tu tirante acarunchao, cacunda,
por tus cáidas tijeras,
por los terrones que se te amojosan
bordaos de telas de arañas secas,
anda tuavía el ricuerdo de las vidas
que anidaron un tiempo en tu pobresa.

Y en vano preguntás al bicherío
qu'en tu suelo pastudo ha hecho querencia,
qué jué del par de viejos,
de los gurises y la mosa aqueya,
que un crudo invierno, en el carrito enclenque,
repuntó pal camino la miseria.


upar.gif (979 bytes)

VUELTA A LA PÁGINA PRINCIPAL